Jueves, 29 de Enero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO

Denuncian mala praxis en atención a "Rulfo", un golden retriever que perdió parte de su oreja

Denuncian mala praxis en atención a "Rulfo", un golden retriever que perdió parte de su oreja

- Su dueña inició acciones legales ante la Fiscalía tras una serie de omisiones y errores en una clínica veterinaria de SLP

Redacción| Emsavalles| San Luis Potosí, S.L.P.| Jueves, 29 de Enero de 2026| 07:24


  • Lo que inició como un procedimiento común para tratar un otohematoma —una acumulación de sangre en el pabellón auricular— terminó en una tragedia para "Rulfo", un perro golden retriever de 8 años que perdió parte de su oreja izquierda debido a una mala praxis, por lo que su dueña, Andrea Sánchez Larraga, ha decidido alzar la voz para evitar que otros animales sufran el mismo dolor en San Luis Potosí.

    La pesadilla para Rulfo y su familia comenzó en la Clínica Veterinaria Paw Health 24 horas, ubicada en la colonia Torres del Santuario de la capital potosina. Andrea relató que el tratamiento propuesto consistía en una cirugía donde se colocaron botones en la oreja del can para ejercer presión y evitar que se llenara de líquido nuevamente. Sin embargo, desde el primer momento, las señales de alerta fueron ignoradas por el personal médico.

    "Me lo entregan alrededor de las 2:30 de la tarde, el perro me lo dan con cono isabelino. La verdad olía mal, a mucha sangre y como a la supuración, pero dije: ´Pues es normal´. Me dijeron: ´No hay manera, no le puedes quitar el cono´. La verdad si lo veíamos muy incómodo, pero dije: ´Bueno, pues es parte, ¿no? Para que no se vaya a rascar´. Aún así, el día sábado por la mañana se le caen dos botones".

    Apenas un día después, los botones comenzaron a caerse, obligando a una segunda intervención y a un nuevo pago. A pesar de que Rulfo presentaba un decaimiento inusual, caminaba "chueco" y dejó de comer, la clínica insistió en que el proceso era normal. En una revisión posterior, una doctora admitió que los implementos estaban demasiado ajustados, pero se negó a retirarlos sin consultar a sus colegas.

    "Ya se le empezaban a ver como negra la oreja, pero parecía como entre cicatriz y como necrosis. Y yo le dije: ´No hay manera de que se los quites antes, o sea, el perro está sufriendo´. Y me dijo: ´Sí, la verdad sí están muy apretados, pero lo tengo que ver con mis colegas´. Me dijo: ´Pero hagamos esto, mándame video de su limpieza y si ya no supura le podemos quitar los botones antes´", explicó sobre la falta de urgencia en la atención.

    La situación se tornó crítica el fin de semana. Ante la falta de respuestas claras y la evidente agonía de Rulfo, quien ya no podía levantarse ni para saludar a las visitas, Andrea buscó una segunda opinión. El nuevo veterinario que recibió al can quedó impactado por el estado de la herida y la técnica utilizada.

    "Un doctor muy amable lo ve y se quedó como... me dijo: ´Yo tengo varios años y nunca he usado botones. Sí es una técnica que se usa, pero a lo mejor no con botones, a lo mejor tres puntos´. Y me dijo: ´No, el perro está sufriendo. Vamos a quitarle todos los botones´. Y aparte los botones traía varios puntos y me dice: ´Se los pusieron para que nunca se le caigan´. De hecho, batalló y el perro lloró un montón de dolor", detalló.

    A pesar de que el retiro de los botones y un cambio de antibiótico de amplio espectro trajeron un alivio inmediato al dolor de Rulfo, el daño en el tejido ya era irreversible. El lunes por la mañana, durante un paseo, ocurrió lo impensable: la parte superior de la oreja del perro simplemente se desprendió.

    "El lunes por la mañana yo lo veo de mejor ánimo y lo saco a pasear ahí en la calle, en la colonia donde vivimos y volteo y ya no tenía oreja. Y yo y nada más se le veía rojo... ya lo vimos y literal, pues si se dan cuenta, se le cayó primero esta parte que ahí traía un botón. Ya le mandé foto al veterinario que lo había visto el sábado y me dijo: ´Es necrosis por la presión tan fuerte de los botones´", lamentó la propietaria.

    Tras el incidente, Andrea intentó contactar a la primera clínica veterinaria que lo atendió para informar lo sucedido, pero la respuesta fue un mensaje automatizado de WhatsApp que ignoraba por completo la gravedad del caso. Esta falta de empatía y responsabilidad ha sido el motor para buscar justicia por la vía legal.

    "Hago mi post en redes sociales... lo mínimo que uno espera como dueño es que los traten bien, que no sufran porque se está pagando por un servicio. Le hicieron sufrir mucho, o sea, se pudo haber evitado el dolor", señala, enfatizando que el costo de la cirugía no fue menor.

    Andrea ya se ha puesto en contacto con asociaciones protectoras de animales y el área de Bienestar Animal Municipal para integrar un expediente sólido. Su objetivo es presentar una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado por maltrato animal derivado de una mala práctica profesional, buscando que las veterinarias sean reguladas con mayor rigor.

    "Mi afán no es tanto monetario, mi afán es que se regularicen las veterinarias. El perro le causaron mucho dolor... entiendo que para mucha gente los perros son mascotas, pero yo la verdad, Rulfo es como mi otro niño", confiesa conmovida.

    La historia de Rulfo se ha vuelto viral en San Luis Potosí, generando una ola de comentarios de otros usuarios que denuncian experiencias similares en la misma clínica. La propietaria insiste en que su caso debe servir como una lección para otros dueños de mascotas: no esperar y buscar siempre una segunda opinión si se percibe que algo anda mal.

    "Si tú realmente ves que tu perro está sufriendo, no hagas lo que yo, que me esperé y confié en ellos. Confiar en tu instinto; si tú ves a tu perro mal, tú mejor que nadie lo conoce. Esperamos que la fiscalía nos apoye", concluye.

    Finalmente, Andrea instó a la comunidad a documentar cada proceso médico de sus mascotas, pedir recibos y tomar fotografías, ya que estas son las pruebas necesarias para combatir la impunidad en casos de negligencia veterinaria.

     


    emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
    Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
    No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203 04-2022-080212185100-30.