Viernes, 09 de Octubre de 2026
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Ejemplo de servicio y humildad

Ejemplo de servicio y humildad

Héctor de Luna Espinosa



En la época de Jesús, las calles eran de tierra y se usaban sandalias. Los pies de los invitados se ensuciaban mucho al caminar. En la sociedad de la época, el lavamiento de pies era reservado para el más bajo de los siervos, más insignificantes. Lavar los pies era una tarea que hacían los sirvientes de menor categoría o los esclavos. Los que se consideraban iguales no se lavaban los pies unos a otros, excepto en muy raras ocasiones y como una señal de un gran amor.

Lucas señala que los discípulos discutían sobre quién era el más grande entre ellos, una actitud que excluía la disposición de rebajarse a lavar los pies. Cuando Jesús se dispuso a lavar sus pies, se quedaron sorprendidos. En Juan, capítulo 13, los versículos 4 en adelante, dice que Jesús se levantó de la cena y se quitó su manto y, tomando una toalla, se la señaló. Luego puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjuagarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Al hacerlo, Jesús, siendo el maestro y señor, invirtió los papeles para mostrar que el liderazgo verdadero es servir a los demás y, con ello, Jesús les dio ejemplo de servicio y humildad. Jesús enseñó que nadie es demasiado grande para ayudar a otros. Luego pidió a sus discípulos que hicieran lo mismo entre ellos. Si incluso él, Dios hecho carne, está dispuesto a servir, nosotros, sus seguidores, también debemos ser siervos dispuestos a servir de cualquier modo que glorifique a Dios.

Te pregunto: ¿estás dispuesto a seguir el ejemplo de servicio de Cristo? ¿A quién puedes servir hoy? Hay una bendición especial para los que no solo están de acuerdo en que el servicio humilde es característico de Cristo, sino que también van más allá y lo cumplen.

Concluyo con las palabras de Jesús en Juan 13, de los versículos 14 al 17, que dice: «Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros; porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: el siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió».

«Si sabéis estas cosas», concluye Jesús, «bienaventurados seréis si las hicierais». Otras versiones nos dicen: bienaventurados, dichosos, felices, bendecidos por Dios los que lo hagan.

¿Quieres ser bendecido? Sigue el ejemplo de Jesús.

 


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