No es aún una amenaza inmediata de colapso, pero sí un recordatorio de que la sanidad animal nunca debe darse por sentada.
San Luis Potosí vuelve a enfrentar un enemigo que parecía superado hace décadas. La confirmación de los primeros casos de gusano barrenador en la entidad, específicamente en los municipios de Tamuín y Ébano, ha encendido las alarmas sanitarias y reabierto un capítulo que muchos creían cerrado. No se trata de un rumor ni de una exageración: el vector ya está presente y, como ocurre siempre con este tipo de plagas, el tiempo y la prevención serán factores decisivos para evitar una crisis mayor.
La autoridad agropecuaria estatal confirmó que se trata de casos reales y atendidos de manera inmediata. "Ya nos reportaron dos casos, ya están atendidos los dos", explicó el titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos, Jorge Díaz Salinas. El primero se detectó en un perro en Ébano, el cual dio positivo a gusano barrenador y fue tratado oportunamente. "El perrito está completamente sano y está bien", aseguró. Posteriormente, se presentó otro caso en ganado bovino, donde la mosca depositó los huevecillos en una herida de un becerro, mismo que también fue curado sin complicaciones.
ALERTA SANITARIA EN SAN LUIS POTOSI
La claridad en el diagnóstico es fundamental para dimensionar el problema. El gusano barrenador no aparece de la nada; es consecuencia directa de la presencia de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas. De esos huevos emergen larvas que se alimentan del tejido vivo, provocando infecciones severas que pueden llevar a la muerte del animal si no se atienden a tiempo. "Es una mosca la que deposita los huevos, y donde hay una herida es donde se hace el problema", detalló Díaz Salinas.
El funcionario fue enfático en señalar que este no es un problema exclusivo del ganado. El primer caso en San Luis Potosí se presentó en una mascota, lo que deja claro que perros, gatos, caballos, aves e incluso seres humanos pueden verse afectados. "Puede darte en un perro, en un gato, en aves, en todos; incluso a los humanos", advirtió. Por ello, el llamado a la ciudadanía es directo: revisar, limpiar y atender cualquier herida en animales domésticos y de producción.
UNA MOSCA, UN DESCUIDO Y UNA CRISIS EN PUERTA
La situación se vuelve más delicada cuando se entiende la capacidad reproductiva del vector. Una sola mosca puede depositar entre 400 y hasta mil huevecillos, lo que convierte un descuido menor en un foco de infección masivo. Además, la dispersión no conoce límites municipales ni regionales. "La mosca ya está en Veracruz, ya está en Tamaulipas, está en Guanajuato y ahora en San Luis Potosí", señaló el secretario, explicando que el avance hacia la zona Media, Centro y Altiplano es solo cuestión de tiempo.
Ante este escenario, las autoridades han activado protocolos de contención mediante anillos sanitarios de 2, 5, 10 y hasta 20 kilómetros alrededor de los casos detectados, con el fin de descartar nuevos contagios. Sin embargo, el propio titular de la dependencia reconoció que lo más probable es que aparezcan más casos, precisamente porque el vector ya está presente en el estado.
CUANDO LA PREVENCION ES LA UNICA DEFENSA
Hoy, la erradicación total no es una opción inmediata. Hace 20 años, el gusano barrenador fue combatido con éxito mediante la liberación masiva de mosca estéril, una estrategia binacional que implicó un barrido sanitario de norte a sur del país. Ese escenario podría repetirse. "Se erradicó hace 20 años con la mosca estéril; ahorita se están haciendo dos plantas, una en Estados Unidos y otra en Chiapas, pero las vamos a tener hasta mediados de año", explicó Díaz Salinas.
Mientras tanto, la única defensa real es la prevención. El uso responsable de medicamentos como las ivermectinas ayuda a proteger al ganado, aunque el abuso puede generar resistencia en la mosca. Por eso, el énfasis está en evitar heridas y reportar cualquier caso sospechoso. "Si no nos dicen, no podemos ir a curarlos ni sabemos dónde está", advirtió el funcionario.
El riesgo no es solo económico, aunque este es considerable. La ganadería, una de las actividades productivas clave del estado, podría verse seriamente afectada si la plaga se descontrola. Pero hay un factor aún más preocupante: la fauna silvestre. "No puedes curar un venado, un mapache, un tejón", señaló Díaz Salinas. Si el gusano barrenador se convierte en plaga, los animales silvestres serían los más vulnerables, y ahí la capacidad de respuesta es prácticamente nula.
SANIDAD ANIMAL: LA DEUDA QUE HOY COBRA FACTURA
El retorno del gusano barrenador también deja al descubierto una verdad incómoda: el abandono de las políticas federales de sanidad animal en años recientes. Hoy, la responsabilidad recae principalmente en los estados, que enfrentan una "papa caliente" con recursos limitados pero con una urgencia enorme. En San Luis Potosí, al menos, se han iniciado acciones coordinadas con presidentes municipales, asociaciones ganaderas y uniones ganaderas para informar y contener.
"No hay que alarmarnos, pero sí hay que tener mucho control de nuestros animales", insistió el secretario, subrayando que la información clara es clave para evitar rumores y pánico innecesario. El problema no se transmite por contacto visual ni por proximidad casual; requiere una herida abierta. Entender esto puede marcar la diferencia entre una crisis controlada y una emergencia sanitaria de grandes proporciones.
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