Sábado, 07 de Febrero de 2026
CIUDAD VALLES, S.L.P.
DIRECTOR GENERAL.
SAMUEL ROA BOTELLO
Semana del 06 de Febrero al 12 de Febrero de 2026

Alianzas que se rompen solas

Alianzas que se rompen solas



El hartazgo no distingue colores ni partidos.

La política mexicana vive un momento donde las alianzas ya no se rompen por la oposición, sino por su propia fragilidad interna. Lo que durante meses se defendió como una coalición sólida hoy muestra fisuras evidentes en distintos estados del país. El discurso de unidad se sostiene en conferencias y declaraciones oficiales, pero en los registros electorales y en los hechos políticos la realidad es otra: cada partido empieza a jugar su propio juego.

La ruptura de facto en entidades estratégicas confirma que no se trata de casos aislados. Cuando una alianza se fragmenta en más de un territorio, el problema deja de ser local y se convierte en estructural. No hace falta que fuerzas externas dividan lo que desde dentro carece de congruencia, madurez política y una visión común de largo plazo.

MORENA Y EL DESGASTE DEL PODER COMPARTIDO
El partido gobernante enfrenta hoy un dilema que no había tenido que resolver con claridad: gobernar sin el control absoluto de las decisiones. La dependencia de aliados se ha vuelto incómoda, especialmente cuando esos aliados ya no aceptan un papel secundario. En ese contexto, las alianzas dejaron de ser un instrumento electoral para convertirse en una negociación permanente de poder.

Las experiencias recientes muestran que ir separados no es una estrategia neutra. Cuando se fractura la coalición, los resultados suelen ser catastróficos para quien encabeza el proyecto. Aun así, persiste una soberbia política que confunde mayoría con hegemonía, y respaldo popular con cheque en blanco. El desgaste no proviene solo de la oposición, sino del choque constante entre dirigencias nacionales, liderazgos regionales y egos que se disputan el control del rumbo político.

EL VERDE, LA EMPRESA POLÍTICA QUE SABE ESPERAR
Mientras unos improvisan, otros administran el tiempo. El Partido Verde ha demostrado, a lo largo de tres décadas, una capacidad notable para sobrevivir, adaptarse y crecer sin importar el color del gobierno en turno. No es un partido ideológico en el sentido clásico, sino una empresa política bien estructurada, pragmática y paciente.

Su fortaleza no radica en el discurso, sino en la operación. Sabe cuándo presionar, cuándo ceder y, sobre todo, cuándo esperar. Las recientes reformas y movimientos legislativos dejaron claro que el Verde entiende el equilibrio de fuerzas mejor que muchos de sus aliados. No necesita levantar la voz para imponer condiciones; le basta con saber que sin sus votos, sin su estructura y sin su base territorial, ciertos proyectos simplemente no avanzan.

En ese tablero, quien termina cediendo es quien subestimó la relación. No es casualidad que, al final, las alianzas se mantengan más por necesidad que por convicción.

SEGURIDAD, IMPUNIDAD Y AUTORIDADES AUSENTES
Pero mientras la clase política mide fuerzas, el país enfrenta una realidad mucho más cruda. La inseguridad ya no es un tema periférico, es el eje que atraviesa la vida cotidiana de regiones enteras. La extorsión, la presencia abierta de grupos criminales y el control territorial son problemas conocidos por comerciantes, transportistas y ciudadanos, mucho antes de que las autoridades decidan actuar.

Lo más grave no es que existan estos fenómenos, sino que sean secretos a voces. Oficinas montadas a plena luz del día, rutas controladas, carreteras convertidas en corredores del crimen organizado y autoridades que miran hacia otro lado. Cuando finalmente se interviene, el costo ya es alto y la violencia estalla como consecuencia de años de omisión.

Aquí surge la pregunta incómoda: ¿qué responsabilidad tienen los gobiernos municipales, estatales y federales cuando saben y no actúan? La cadena de complicidades, tolerancias y silencios explica por qué el problema no se erradica, solo se desplaza.

SAN LUIS POTOSÍ: SIMULACIÓN Y EL ORDEN
San Luis Potosí no es el peor escenario del país, y eso también hay que decirlo. Sin embargo, los episodios recientes evidencian una tensión constante entre la simulación política y la necesidad real de imponer orden. Hay regiones donde el vacío de autoridad fue llenado por el miedo, mientras algunos gobiernos locales prefirieron construir narrativas en redes sociales antes que enfrentar la realidad.

El contraste es claro: mientras unos administran el poder desde la imagen, otros tienen que intervenir para corregir omisiones acumuladas. La seguridad no se resuelve con discursos ni con protagonismo digital. Se resuelve con decisiones firmes, coordinación institucional y, sobre todo, con voluntad política para actuar incluso cuando eso implica exhibir fallas propias.

La ciudadanía está cansada. Cansada de la impunidad, de las excusas y de las promesas recicladas. Y si algo queda claro en este escenario, es que las alianzas políticas, como la seguridad pública, no se sostienen con declaraciones: se sostienen con hechos, responsabilidad y resultados.

facebook. emsavalleNoticias
X. @emsavalles
sitio web. emsavalles.com
e-mail. emsavalles@hotmail.com

 


emsavalles© 2006 - 2026 Todos los derechos reservados. Queda prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos sin previa autorización.
Emsavalles Publicidad, Escontría, 216-A, Zona Centro, Ciudad Valles, S.L.P. Tel:481-382-33-27 y 481-381-72-86. emsavalles@hotmail.com. contabilidad@emsavalles.com
No. de Certificado de Reserva Otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2021-071615041800-203 04-2022-080212185100-30.