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My Chemical Romance: larga vida al black parade

My Chemical Romance: larga vida al black parade

www.excelsior.com.mx| | Sábado, 14 de Febrero de 2026| 08:58


  • My Chemical Romance trajo su mundo distópico gobernado por el sistema autoritario de DRAAG; no hubo lanzallamas por la contingencia

    135 minutos duró el concierto de My Chemical Romance.

    Y después del concierto (aún existía el famoso acceso Fila Cero que me gané), Gerard Way, en el meet & greet, confirmó que el Paciente ya estaba descansando. La confrontación entre la vida y la muerte alcanzó su cometido después de una dura batalla... hasta anoche, cuando la resurrección llamada Long Live Black Parade llegó al Estadio GNP Seguros con My Chemical Romance.

    Teorías se escucharon desde Sudamérica. "En México revivirá", decían en redes sociales. No querían quedarse con la duda y varios viajaron a la distópica CDMX, que por un par de noches se convirtió en sede de DRAAG, el régimen autoritario comandado por el Grand Immortal Dictator.

    De pie, en la parte de General A, estaba rodeado de las personas idóneas para atestiguar la resurrección con The End. Estaba rodeado de emos personificados como Pacientes, dictadores, Killjoys y, siendo parte de esta comunidad, como el disco Three Cheers for Sweet Revenge. A estas alturas hubiera pensado que éramos puros treintones, pero ver a morritos cantar Dead! y This How I Disappear me hizo entender que la escena estaba más que viva.

    Las gradas rugieron (usando el cliché porque en una dictadura los seguidores así lo hacen) cuando la historia representaba situaciones mordaces, ideales para un concepto que intrínsecamente también termina siendo una crítica política por parte de My Chemical Romance. Sólo faltaron estandartes y banderas cayendo del techo del estadio.

    Estas vibes recordaban al asfixiante Palacio de los Deportes de 2007, pero en escala mayor, en especial cuando The Black Parade tuvo su turno. Había vuelto a escuchar en vivo la rola en When We Were Young en el Corona Capital, pero desconocía que debía hacerlo rodeado de MCRmy para reenamorarme de la canción... como casi todos, aparentemente, lo hicieron. Un momento que no sabía que debía volver a vivir para seguir existiendo.

    My Chem, así nos acostumbramos a decirle muchos por influencia de Oliver Sykes, de Bring Me The Horizon, jamás fue de moshpits ni nada, pero The Black Parade gritaba que lo hiciéramos, aunque sólo llegamos a instancias de aventar todo: la chela, el chesco, el agua y pasarla cañón.

    Porque pronto pasamos a la parte depre de el Paciente en manos del dictador. I Don’t Love You, House of Wolves, Cancer (porque el paso al más allá del personaje siempre fue por una enfermedad terminal) y Mama. A Gerard le cayó muy cabrón el regreso de la banda, su semblante se transformó en comparación de cuando cayeron en la etapa destructiva de aquel fatídico show en New Jersey, cuando decidieron que era tiempo de parar.

    Está muy claro que una mayoría de personas, al menos los mexicanos, entienden que el grupo está completamente arraigado a la parte emo y poshardcore, no entiendo por qué varios se niegan, sólo hubo que contagiarse de las vibras de Disenchanted, el odio de Famous Last Words y el dantesco desenlace de Blood.

    ¡Uff!, revivir el Black Parade fue como matarlo. Mismas sensaciones, diferente edad; la experiencia teatral que My Chemical Romance necesitaba para enfrentar un futuro que ahora todos estamos deseosos de atestiguar.

    Tiempo de venganza

    Pero, esperen, había más. Todavía hubo espacio para evocar Three Cheers for Sweet Revenge, para muchos el santo grial de la escena emo y la estética. De hecho, ¿WTF con todos los New-G que ahora niegan que el grupo sea emo? Ellos fueron parte importante de nuestra contracultura y escuchar Helena con muchos encorbatados, lo probó.

    Jamás decayó el espíritu. La neta es el primer show donde echar chelita pasa a segundo término, porque sucede tanto en la distópica realidad en la que nos adentran que hasta el don de la cerveza se vuelve molesto, sobre todo si estábamos en el headbaging de Our Lady of Sorrows. ¡Hubo old shit! Y todavía vendría Vampires Will Never Hurt You.

    Na Na Na (Na Na...) siguió en el epílogo con un chingo de Killjoys evocando los Dangers Days. "Desde aquí veo el lugar donde murió The Black Parade. Por eso este lugar es el mejor lugar para acabar el tour", exclamó Gerard cuando ya pudo salir del personaje.

    I’m Not Ok siguió con el disco Three Cheers for a Sweet Revenge, que evocó rolas también como Thank You for The Venom, Hang Em High y It’s Not Fashion Statment, It’s a Fuckin Desthwish.

    El set de la venganza culminó con The Kids From Yesterday.

     


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