Su futuro apenas se escribe, pero el presente ya es un triunfo que inspira a más jóvenes a creer que, desde una cancha de barrio, se puede llegar tan lejos como la disciplina y el corazón lo permitan.
El nombre de Alberto Limón Izaguirre comienza a resonar más allá de las canchas escolares. A sus apenas 14 años, este joven basquetbolista ha logrado lo que muchos atletas de mayor edad todavía sueñan: obtener una beca deportiva en una institución de prestigio, representar a México en torneos internacionales y ser parte de una selección estatal que lo proyecta al futuro de la disciplina.
La historia de Alberto no comenzó con un plan estructurado, sino con una petición infantil. "Desde pequeño recuerdo que les pedí a mis papás que me llevaran a las canchas de básquet del Gómez Morín. A mi corta edad lo tomaba como hobby o diversión, me gustaba encestar los balones y disfrutar de las canchas", relata. Ese simple deseo terminó marcando la ruta de su vida.
DEL JUEGO A LA SERIEDAD
El giro ocurrió cuando tenía diez años. No fue casualidad, sino el inicio de un proceso que exigiría disciplina. "Fue hasta los 10 años cuando comencé a tomar el deporte con más seriedad. Me integré a los cursos de básquetbol del IMSS en el equipo Panthers con el coach Javier, quien me motivó a ser cada día mejor. Poco a poco las canchas se fueron convirtiendo en mi lugar favorito", comparte.
El adolescente que veía el básquet como un pasatiempo descubrió entonces que la pasión necesitaba estructura, esfuerzo y entrenamiento. Y en apenas cuatro años ha dado un salto gigantesco, de los torneos locales a la representación internacional.
COMPROMISO DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA
El camino no ha sido sencillo. Alberto reconoce que equilibrar la vida académica con la deportiva es un reto constante: "Estudiar y ser deportista a veces no es fácil porque siempre primero va la escuela y después el deporte. Llevar a la par la escuela y el deporte ha formado mi carácter para enfrentar aspectos académicos por faltas en clases para poder participar en torneos locales, estatales, nacionales y hasta internacionales".
Ese esfuerzo se reflejó en mayo pasado cuando representó a México en un torneo internacional en Orlando, Florida. El joven recuerda que enfrentarse a equipos estadounidenses como Georgia fue una experiencia intensa: "El nivel de México es diferente al de Estados Unidos y eso fue retador, además de todo el compromiso de salir a correr después de cada partido para recuperarme".
Más allá de los resultados, la vivencia confirmó lo que ya era evidente: el talento de Alberto merecía más oportunidades.
EL PREMIO: UNA BECA Y UN NUEVO RUMBO
La recompensa no tardó en llegar. Tras presentarse en diversos tryouts nacionales, Alberto fue elegido por la Universidad Regiomontana (UR) con un 90% de beca deportiva. "Me siento muy orgulloso de que la preparatoria haya puesto sus ojos en mí para una beca deportiva y principalmente que voy a estudiar en una excelente institución que me dará todas las herramientas para crecer tanto en lo académico como en lo deportivo", afirma.
El paso no solo implica un cambio de ciudad —vivirá en Monterrey a partir de septiembre— sino una oportunidad de consolidar su formación en un entorno competitivo. Formará parte del equipo Jaguares de la UR, lo que lo coloca en la ruta de atletas que aspiran a consolidar una carrera profesional en el básquetbol.
LA CLAVE: FAMILIA Y COMUNIDAD
El adolescente no duda al reconocer la raíz de sus logros: "Todo se lo debo a mis papás que siempre me apoyan para perseguir mis sueños. Sin ellos yo no estaría en donde estoy, la verdad mi familia es la clave en todo lo que soy".
Ese soporte, emocional y logístico, es vital en un contexto en el que los jóvenes atletas suelen enfrentar gastos, sacrificios y tiempo invertido. En el caso de Alberto, la comunidad de Ciudad Valles y San Luis Potosí también ha jugado un papel importante, pues ha encontrado respaldo y reconocimiento que le permiten mantener viva la motivación.
LOS SUEÑOS QUE FALTAN
Aunque ya ha alcanzado metas que parecían lejanas —como representar a México en el extranjero o conseguir una beca en una universidad reconocida—, Alberto tiene muy claro que apenas está comenzando. "Uno de mis sueños era jugar en el extranjero y ya se cumplió. Otro era ganarme una beca deportiva en una universidad de prestigio, también lo logré. Ahora soy parte de la selección de Ademeba en mi categoría y asistiré al Campeonato Nacional U15 con San Luis Potosí", explica.
El horizonte más ambicioso ya lo visualiza con firmeza: "Mi más grande sueño es ser llamado al preselectivo de la selección mexicana y que me convoquen como parte del equipo que representa a mi país".
UN EJEMPLO QUE TRASCIENDE
Alberto Limón no solo encarna la historia de un joven con talento. Representa, además, una lección de disciplina, humildad y compromiso. En tiempos donde el deporte juvenil suele estar marcado por la falta de apoyos o el abandono de talentos por presiones académicas, su caso demuestra que con acompañamiento familiar, entrenadores comprometidos y una comunidad atenta, sí es posible abrir caminos.
Su mensaje final resume la esencia de su filosofía: no dejarse vencer por los retos y recordar siempre por qué se lucha. "Nunca olvidarme por qué salí de casa y seguir luchando por mis sueños", señala convencido.
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